EL BLOG NO SE ACTUALIZARÁ DURANTE ESTE MES DE JULIO

Nos tomamos un respiro para llegar con más fuerza en Agosto. Justo cuando estemos inmersos en la llevada de nuestros patronos a su ermita.
XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MARCOS 5, 21-43)

Jesús de Nazaret pasa del lado gentil del mar de Galilea al espacio de aquellos que son hostiles al mensaje evangélico. Estamos convencidos que el núcleo de nuestra acción pastoral es construir puentes que lleven a la inclusión y a la reconciliación. Ricos y pobres, el lado judío y gentil de todos los mares y de todas las fronteras, jóvenes y ancianos, todos y todas necesitamos ser curados de nuestras incredulidades, dudas, temores y prejuicios. Este jefe de la sinagoga, Jairo, tiene que hacer un desplazamiento teológico. Tiene que pasar del espacio de lectura legalista y fundamentalista de la sinagoga hacia el espacio trasgresor, profético y liberador de Jesús de Nazaret. El gesto de Jesús es siempre sorprendente. Este es un gesto de escándalo porque se supone que un varón desconocido no toca en público a una mujer y además, desde los conceptos de pureza ritual, no se toca un cadáver. Jesús al tocarla asume la condición de la hija del jefe de la sinagoga. Sólo con ese compromiso podemos decirles a los grupos y a las personas enfermas, postradas o vulnerables: ¡Levántate! Para que otros y otras tengan vida en abundancia y de calidad se exige que nosotros toquemos esas realidades y asumamos sin miedo y con valentía esas condiciones. Dios quiere que todos vivamos una vida digna.
ASÍ HA QUEDADO EL MONUMENTO EN HONOR DE SAN JUAN A FALTA DE COLOCARLO ESTA TARDE DESPUÉS DE LA EUCARISTÍA

EL SABADO DÍA 27 DE JUNIO CELEBRAREMOS LA FIESTA DE SAN JUAN

A las 21:00h tendrá lugar la celebración de la ucaristia en la plaza de la ermita de las Maravillas. Seguidamente se procesionará la imagen de San Juan hasta el nuevo pedestal que se ha construido para tenerlo a venración pública. Una vez llegados al pedestal se procederá a la colocación de la imagen y seguidamente la bendición de dicho monumento. Desde la Parroquia damos las gracias a los vecinos del pueblo, especialmente a los de la Cruz de San Juan y al Ayuntamiento por su colaboración en la ubicación de la imagen de San Juan.
CORPUS 2009
XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MARCOS 4,35-40)

El mar se agita cada vez más y el peligro crece por momentos. Sin saber ciertamente para qué, despiertan al Maestro; no para que calme la tempestad, lo cual les parecería imposible, sino para recriminarle que siga dormido, sin importarle que estén a punto de sucumbir a las embestidas del oleaje. Por eso le preguntan, consternados, si no le importa que se hundan. Jesús no les contesta. Se pone en pie sobre la proa e increpa a las aguas con voz potente y dominadora: ¡Silencio, cállate!
Una primera reacción sería la de pensar que Jesús estaba loco. Cómo podía un hombre mandar sobre las aguas y los vientos. Sólo de Yahvé se dice en uno de los salmos que domina la soberbia del mar y contiene la bravura de las aguas. Sólo Dios podía calmar la tempestad. Pero paulatinamente van contemplando, tras la intervención de Jesús, cómo el mar se tranquiliza y el viento amaina. Pronto reina la bonanza y las barcas siguen, serenas y ágiles, su ruta hacia la ribera.
No salen de su asombro. Estupefactos se preguntan entre sí quién era este, capaz de dominar el furor del mar y del huracán. No acababan de comprender la grandeza de Jesucristo. Todavía eran hombres de poca fe, cobardes y tímidos. Pero el Señor sigue junto a ellos, esperando paciente al Espíritu que los transformaría. Entonces no volverían a tener miedo. Aun cuando la tempestad se desencadenara con más fuerza todavía, aun cuando el Señor pareciera dormido, sin importarle el peligro que corría la barca en la que navegaban. Siempre permanecieron serenos y valientes, apretando con fuerza el timón, seguros de que nada ni nadie podría hundir aquella barca, la Iglesia de Cristo, en la que generosos y esperanzados navegarían a través de todos los siglos.
SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (MARCOS 14, 12-16.22-26)

El Corpus es el día de Caridad. El lema de este año “Una sociedad con valores es una sociedad con futuro”, invita a que estemos atentos a la situación crítica en la que vivimos. La crisis económica actual pone en evidencia una profunda crisis de valores morales. La dignidad de la persona es el valor que ha entrado en crisis cuando no es la persona el centro de la vida social y económica; cuando el dinero se convierte en fin en sí mismo y no en un medio de servicio de la persona y del desarrollo social. Una de las posibles causas de la crisis es la falta de transparencia, de responsabilidad y de confianza. Estos no son elementos económicos o financieros, sino actitudes éticas, lo cual quiere decir que cerraremos en falso la crisis si no estamos dispuestos a afrontar la crisis ética que la sustenta.
Ante la pobreza de valores, trabajemos con la justicia. El clamor de las familias en paro ha llegado hasta nosotros. Este Día de la Caridad del 2009 ha de ser la ocasión, en esta situación profunda económica y de paro que están padeciendo muchas familias, para tomar conciencia de los derechos que tienen los más pobres a poseer de los bienes que tenemos. Es una oportunidad de rectificar y sentar las bases de la convivencia en valores sólidos capaces de construir un orden económico y social transparente y justo.
COMUNIONES AÑO 2008
EL 30 DE MAYO CELEBRAMOS LAS COMUNIONES EN NUESTRO PUEBLO

15 Niñ@s recibirán por primera vez el Sacramento de la Eucaristía. Es un momento muy importante para nuestra parroquia, que después de haber formado a los candidatos los incorpora a la Mesa Sagrada del banquete de Cisto. Demos gracias a Dios que hace caminar a nuetra comunidad parroquial cada día.
DOMINGO DE PENTECOSTÉS (JUAN 20, 19-23)

La voz del Espíritu es ese gran regalo que Dios nos ofrece. Ha dejado de caminar por la tierra y, el Señor, después de su Ascensión nos contagia con ese entusiasmo que –en su periplo por la tierra- dejó a sus apóstoles. ¿Lo sentimos así? ¿Es el Espíritu Santo una fuente de vida en nuestra fe? ¿No os parece que sigue siendo un gran desconocido cuando resulta ser el gran operante en todas nuestras acciones pastorales?
Hoy finaliza la Pascua pero, ahora, nos toca a nosotros dar los pasos necesarios para que el Reino que anunció Jesús siga siendo algo vivo y dinámico en medio de nuestra sociedad. Los brazos cruzados no son el mejor ejemplo ni la mejor manera de colaborar con el Señor. Guiados por el Espíritu Santo dejaremos a un lado miedos y dudas y nos lanzaremos sin reservas a cultivar nuestro tiempo. ¿Nuestro tiempo? Sí; por supuesto. Es nuestra hora. El momento de dar razón de nuestra esperanza, de nuestra fe y de nuestra alegría. ¿Cómo? Con nuestra entrega persuasiva, entusiasta y permanentemente iluminada por la fuerza del Espíritu.
Demos gracias a Dios por ese gran protagonista en nuestra vida cristiana, en nuestro quehacer eclesial, en nuestras reuniones, convocatorias y celebraciones: el Espíritu Santo.
¡FELIZ PASCUA DE PENTECOSTES!
VII DOMINGO DE PASCUA, SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DE SEÑOR (MARCOS 16, 15-20)

Este domingo, dentro de la nueva distribución litúrgica, celebramos la Ascensión del Señor. La Iglesia, como buena Madre que es, se acopla dentro de lo posible a las exigencias de los tiempos y de la sociedad. Lo importante es rememorar en nuestra mente y en nuestro corazón el momento en que Cristo, Señor nuestro, subió a los cielos para sentarse a la derecha de Dios Padre. Es decir, Jesús culmina su vida en la tierra elevándose al Cielo, para recibir toda la gloria que como a Hijo de Dios le corresponde.
El se anonadó y tomó la forma de siervo, se hizo obediente hasta la muerte y muerte de Cruz. Él bajó hasta lo más hondo de la miseria humana. Él se hizo maldito, nos viene a decir San Pablo, dejándose colgar de un madero, patíbulo de malhechores. Por eso precisamente, Dios lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre, de modo que ante él doble la rodilla cuanto hay en los cielos, en la tierra y en los infiernos, para que toda lengua confiese que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre.
Pero antes de marchar y recibir la corona de Rey de reyes, Jesús confía a sus apóstoles la misión de proclamar el Evangelio a toda la Creación, de predicar a todos los hombres que sólo quien crea en Cristo se salvará. Les prometió, además, que aunque se marchaba no les dejaría solos y que en su nombre harían prodigios, vencerían al maligno.
Ellos fueron fieles al mandato de Jesús y caminaron por todo el mundo, levantando muy alta la luz de Cristo. Después, cuando ellos pasaron de la tierra al Cielo, entregaron el fuego sagrado a quienes les sucedían, y éstos a su vez a quienes vinieron luego. Así, el fuego que el Hijo de Dios trajo a la tierra, fue encendiendo e iluminando todas las páginas de la Historia. Ahora ese fuego está en nuestras manos, y nos toca a nosotros reavivarlo y propagarlo por entre los hombres de nuestra época. Ojalá que seamos responsables de la misión que Jesús nos encomienda y consigamos que el fuego de la fe no se apague. Antes al contrario, convirtamos el mundo en una bendita hoguera que ilumine, alegre y mejore más y más la conducta de los hombres.
VI DOMINGO DE PASCUA (JUAN 15, 9- 17)

“Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado”. Ahí está la clave: amar como El. La persona que ama no necesita un mandamiento de no robar o matar, porque la persona que ama no hace estas cosas. San Agustín dijo, “Ama y haz lo que quieras.” El amor “ágape” que Jesús manda no representa un sentimiento, ni es sinónimo de “gustar.” Amar es ser para otra persona y actuar para otra persona, aunque sea a cambio del sacrificio propio. La obra suprema de amar significa dar la vida por otro. Este entendimiento del amor es bastante diferente al que conocemos en nuestra cultura – una cultura que a menudo piensa del amor como la satisfacción de nuestras propias necesidades en lugar de satisfacer las necesidades del prójimo. La persona que dice, “Te amo,” puede querer decir “Te quiero para mí,” y puede manipular para poseerte. ¡Qué diferente es esto de la persona dispuesta a sacrificarse por otra! ¿Cómo nos ama Jesús? “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. En este momento, los discípulos no comprenden que Jesús va a morir por sus amigos. Después de la resurrección comprenderán el significado de estas palabras. El amor de Jesús requiere que sufra la cruz por sus amigos. Su mandamiento de amarse uno a otro como nos ha amado también requiere un grave sacrificio. El amor del que habla Jesús es más que un sentimiento.
Jesús nos trata como amigos. “Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor”. Jesús se dirige a los discípulos como amigos, diciendo: “a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer”. Un amo da ordenes a sus siervos, pero un amigo se comunica con sus amigos, compartiendo su sabiduría e involucrándoles a un nivel más profundo. La diferencia entre siervo y amigo es precisamente la confianza que se espera de un amigo. Este tipo de confianza es una característica de la amistad y es la que nos brinda Jesús cada día con su amor.
EL DOMINGO DÍA 17 CELEBRAREMOS A SAN ISIDRO

La Eucaristía se celebrará a las 11:00h y seguidamente dará comienzo la procesión precedida de las carrozas.
CAMPAÑA EN PRO DEL SOSTENIMIENTO DE LA IGLESIA, RENTA 2009
V DOMINGO DE PASCUA (JUAN 15, 1-8 )

"Como el sarmiento no puede dar fruto por sí -nos dice Jesús-, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí". La comparación y la enseñanza que se desprende no puede ser más clara. El que no vive unido al Señor es un hombre frustrado, incapaz de hacer nada que realmente sirva. La vida de ese hombre pasará como un soplo, como nube que cruza el espacio sin dejar la menor huella. En cambio, el que vive unido a Dios, por medio de la gracia santificante, convierte en algo meritorio y valioso cualquier acción que realice, por nimia que sea. A los ojos del Señor, juez al fin y al cabo de nuestros actos, la vida humana se eleva a divina. Pero hay más. No se trata sólo de llenar una vida vacía. Se trata también de librarse del fuego que arderá eternamente con los sarmientos secos, con los que, por baldíos, serán arrojados lejos de Dios. Las palabras de Jesús nos ponen en sobreaviso, una vez más, para que no nos llamemos a engaño y tratemos de ser sarmientos vivos y no ramas muertas. Estamos en la Pascua, período de gozo y de esperanza, época en la que la naturaleza se reviste del esplendor de sus verdes vivos y la policromía de mil flores. Tiempo por otra parte de honrar a María en este mes de mayo. Vamos, con su ayuda, a llenar nuestra existencia de buenos deseos y de mejores obras, vamos a ser sarmientos muy unidos a la cepa que es Cristo, para dar frutos de vida eterna. |
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EL DÍA 1 DE MAYO, CELEBRAMOS A SAN SEGUNDO.

Tradicionalmente se ha celebrado el 15 de Mayo, pero tras indagar en el martiriologio romano, hemos descubierto que la fiesta de los siete Varones Apostolicos entre los que se encuentra San Segundo se debe celebrar el 1 de Mayo. El motivo de la confusión radica en que en el siglo XVIII se empezó a celebrar en la archidiocesis de Madrid junto al que es su patrón, San Isidro Labrador. poco a poco los demás pueblos de alrededor harian lo mismo y así hasta que en toda España se altero el día de su celebración.
Tras consultar a nuestro Obispo, este nos comfirmo que efectivamente San Segundo debe celebrarse el día 1 de Mayo. Y así lo haremos esta tarde en nuestra Iglesia de Abla.
IV DOMINGO DE PASCUA (JUAN 10, 11- 18 )

El asalariado ve venir al lobo y huye. El asalariado es el que trabaja por un salario, no por amor a aquellos para los que trabaja. Yo me temo que, muchas veces, también los cristianos somos personas asalariadas, sin vocación de auténticos pastores. Es verdad que todos necesitamos recibir un salario, pero no es verdad, no es cristiano, que nuestro salario sea el principal soporte y la causa única que dirija nuestro trabajo. Debemos entender el trabajo como una vocación de servicio, un servicio que siempre debe ser hecho por amor y con amor a los demás. Por eso, las dificultades y los sinsabores que, muchas veces, nos produce el trabajo debemos asumirlas y aceptarlas con temple cristiano y con amor cristiano. Ver las dificultades y huir puede ser propio de personas asalariadas, pero no de personas comprometidas que entienden su trabajo como una vocación de servicio, de servicio a los demás. En este domingo del Buen Pastor debemos preguntarnos a nosotros mismos: ¿hacemos nuestro trabajo como un servicio de amor a los demás, o simplemente como una condición necesaria para recibir y justificar nuestro salario?
Tengo además otras ovejas que no son de este redil. Los pastores, en Israel, tenían mala fama, porque se les consideraba muy egoístas y capaces de hacer cualquier trampa en beneficio de sus propias ovejas y en perjuicio de las ovejas y de los campos de los demás. Buscaban únicamente el beneficio personal, sin importarles lo más mínimo el beneficio de los demás. Cristo no fue así y no quiere que nosotros seamos así. Para él las ovejas, cualquier oveja, merece su atención. Él quiere que todas las ovejas formen un único rebaño, dirigidas por un único pastor. Nuestras divisiones, dentro de la Iglesia, nuestras capillitas, son consecuencia de nuestros egoísmos. Debemos ampliar el horizonte de nuestra mirada, tender hacia una única Iglesia, la Iglesia de Cristo, dirigida por un único pastor, por el Buen Pastor, sin apegarnos a nacionalismos, ritos o privilegios, orientales u occidentales, que, desgraciadamente, se convierten muchas veces en tremendos muros de división. Cristo debe ser nuestro único Pastor, que sabe hablarnos a cada uno de nosotros en nuestra propia lengua y a través de nuestros propios ritos. Jesús es la piedra angular; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos. Así lo dijo Pedro, lleno del Espíritu Santo, tal como podemos leer en la primera lectura de este domingo del Buen Pastor.











