
El 5 de Agosto a las 8 de la tarde Santa Misa cantada por el coro rociero en la PLaza Mayor en Honor de: nuestros Santos Mártires, San Segundo y la Virgen del Buen Suceso. Seguidamente traslado presional hasta su ermita.
Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.

El 5 de Agosto a las 8 de la tarde Santa Misa cantada por el coro rociero en la PLaza Mayor en Honor de: nuestros Santos Mártires, San Segundo y la Virgen del Buen Suceso. Seguidamente traslado presional hasta su ermita.
¡¡ VIVAN LOS SANTOS MÁRTIRES !!

Nº 225
GASTOS: El día 4 de Abril de 2006 se pagaron 28.236,05 Euros correspondientes a las cubiertas laterales aportado por la parroquia.
El día 2 de Agosto de 2006 se pagaron 30.210,45 Euros correspondientes a la primera certificación del cambio de solería aportado por la parroquia.
El día 22 de Septiembre de 2006 se pagaron 53.111,07 Euros correspondientes a la segunda certificación del cambio de solería aportado por el Obispado de Almería.
En Abril de 2006 se pagaron 198.376,65 Euros correspondientes al arreglo del tejado de la nave central aportados por el Ayuntamiento de los planes provinciales.
El 20 de Junio de 2007 se paaron 14.720,80 Euros correspondientes a la elaboración en mármol de un altar mayor nuevo, la barandilla del presbiterio, dos mensulas, la imagen de la fachada y la restauración de la pila bautismal y del agua bendita.
El 18 de Julio de 2007 se pagaron 7.000,00 Euros entrega a cuenta correspondiente a la segunda fase de las obras realizadas por PROCOABLA.
Total gastado:...331.654,22 Euros
De los cuales el Ayuntamiento ha aportado 198.376,65 Euros de los planes provinciales de Diputación.
La parroquia y el Obispado han aportado 133.278,37 Euros de donativos, rifas etc…
INGRESOS:
De la venta del terreno de la parroquia 60.000,00 Euros
La parroquia tiene en sus cuentas a día 3 de Agosto de 2007. 72.325,98 Euros.
Se han solicitado distintas ayudas a varias administraciones, pero a día de hoy no tenemos respuesta de ninguna de ellas. El montante que queda por gastar está presupuestado en unos 200.000 Euros.
NOTA: Si alguien necesita una explicación más detallada no dude en consultar al párroco, que junto al presidente del consejo de pastoral y asuntos económicos estarán encantados de ofrecer dicha información.

Texto del Evangelio (Lc 12,32-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».
REFLEXIÓN:
Hoy, el Evangelio nos recuerda y nos exige que estemos en actitud de vigilia «porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre» (Lc 12,40). Hay que vigilar siempre, debemos vivir en tensión, “desinstalados”, somos peregrinos en un mundo que pasa, nuestra verdadera patria la tenemos en el cielo. Hacia allí se dirige nuestra vida; queramos o no, nuestra existencia terrenal es proyecto de cara al encuentro definitivo con el Señor, y en este encuentro «a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más» (Lc 12,48). ¿No es, acaso, éste el momento culminante de nuestra vida? ¡Vivamos la vida de manera inteligente, démonos cuenta de cuál es el verdadero tesoro! No vayamos tras los tesoros de este mundo, como tanta gente hace. ¡No tengamos su mentalidad!
Según la mentalidad del mundo: ¡tanto tienes, tanto vales! Las personas son valoradas por el dinero que poseen, por su clase y categoría social, por su prestigio, por su poder. ¡Todo eso, a los ojos de Dios, no vale nada! Supón que hoy te descubren una enfermedad incurable, y que te dan como máximo un mes de vida,... ¿qué harás con tu dinero?, ¿de qué te servirán tu poder, tu prestigio, tu clase social? ¡No te servirá para nada! ¿Te das cuenta de que todo eso que el mundo tanto valora, en el momento de la verdad, no vale nada? Y, entonces, echas una mirada hacia atrás, a tu entorno, y los valores cambian totalmente: la relación con las personas que te rodean, el amor, aquella mirada de paz y de comprensión, pasan a ser verdaderos valores, auténticos tesoros que tú —tras los dioses de este mundo— siempre habías menospreciado.
¡Ten la inteligencia evangélica para discernir cuál es el verdadero tesoro! Que las riquezas de tu corazón no sean los dioses de este mundo, sino el amor, la verdadera paz, la sabiduría y todos los dones que Dios concede a sus hijos predilectos.

Explicación de la fiesta
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.
Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.
Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
Un poco de historia
El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.
La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.
Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro en su vida y la fuente de su grandeza. Pero Dios no la coronó por su maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre y su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento a Dios.
María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.
María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.

Con el fin de recaudar fondos para sufragar las obras de restauración de la Iglesia se ha sorteado un cordero donado por Antonio Oliva Ocaña ( El Ñoño ). La posedora del boleto premiado, con el número 225, ha sido Dª Rosa Delgado Oliva. Que generosamente ha donado el premio para la restauración de la Iglesia de Abla.

Apunto estuvo el cordero de salvar su pellejo, pero no fué así. Su cara reflejaba felicidad al enterarse que Rosa, la agraciada en la rifa no quiso sacrificalo y preferio venderlo para seguir recaudando fondos. Durante un día albergo la alegre esperanza de su indulto, pero Antonio (el ñoño), lo vedió por 55€. En la foto que ponemos pueden ver el estado de ánimo en que se euentra nuesto cordero.
Por cierto, en total se han recaudado:
1.110,50€

Hacer el bien
Domingo XXI T. Ordinario. Ciclo C
Si 3, 17-18.20.28-29; Sal 67, 4-7.10-11; Hb 12, 18-19.22-24a; Lc 14, 1.7-14
Jesús cura en sábado a un enfermo de hidropesía, no era un caso de urgencia, podría haber esperado al día siguiente, pero cuando está en juego el bien y la dignidad de la persona no hay excusa en ninguna ley ¡Hay que actuar! En un banquete, signo de alguna manera del Reino de Dios, Jesús propone dos actitudes para acceder a ese Reino: la humildad y el amor desinteresado al desamparado.
Sólo puede tener “experiencia de Dios” el que se sitúa con humildad ante Él, porque el engreimiento y la soberbia nos incapacitan para ser “sensibles” al mensaje de Jesús. Haber sido invitados al banquete es ya un gran honor ¡qué importa el puesto!
Al creyente le basta estar seguro del amor que Dios le tiene para no tener que ambicionar mayores privilegios ni mejor fortuna. Si Dios me ama ¡qué importan honores! Jesús aprovecha para enseñar al dueño de la casa: invita a quienes no pueden pagarte; por ello, los pobres que nada tienen, los impedidos que no pueden disponer de cuanto poseen han de ser preferidos a familiares y amigos de los que puede esperarse respuesta. No es que no invitemos y seamos generosos con los familiares y con los amigos, se trata de no convertir “el hacer el bien” en una inversión a corto plazo, hay que hacer el bien sin endeudar a quien se lo hacemos. Si se invierte en bondad, hay que hacerlo a fondo perdido.