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XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MARCOS 12, 38-44)

Publicado: Viernes, 06 de Noviembre de 2009 16:55 por parroquiaabla en MISA
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LA GENEROSIDAD DE LOS POBRES.-"... ha echado todo lo que tenía para vivir" (Mc 12, 44) Aquellos escribas hacían de su oficio un honor y no un servicio. Es cierto, y lo dice la Escritura, que quienes presiden y quienes enseñan a los demás merecen un doble honor. Pero ese honor y ese respeto ha de venir espontáneamente de quienes reciben la enseñanza, y nunca buscado ni exigido por quienes la imparten. Así, pues, a nuestros maestros y guías les debemos veneración y docilidad. Por el contrario, a quienes enseñamos -hay muchas maneras de ser maestro en la vida- debemos dedicar nuestro tiempo y nuestros desvelos, un servicio desinteresado y generoso, que sólo procure el bien de aquellos que el Señor, de un modo u otro, nos ha confiado.

Si no actuamos así, dice el Señor, recibiremos una sentencia más rigurosa. Es lógico que sea así. Si cumpliendo con el deber de enseñar a otros merecemos un premio especial, también será de especial el castigo si descuidamos tan grave obligación como es la de mostrar el buen camino a los demás. Por eso hay que empeñarse con alma y vida en ser proyector de luces y no de sombras. Dar a manos llenas la buena doctrina, aprovechar todas las ocasiones y todos los recursos para difundir la Verdad.

En el texto evangélico de hoy, Jesús con sus discípulos, como tantas otras veces, está sentado en los atrios del Templo. El Señor toma ocasión para impartir su enseñanza de un hecho que, quizá para muchos, pasó desapercibido. Entre aquellos que echaban grandes limosnas, casi oculta entre la muchedumbre, una pobre viuda echa también su humilde limosna, dos céntimos se podría traducir. Una insignificancia en fin, sobre todo en comparación con las grandes sumas que otros echaban.

Y, sin embargo, a los ojos de Jesús, o lo que es lo mismo a los ojos de Dios, aquella modesta limosna valía más que la de los otros. Estos echaban mucho al parecer, pero echaban de lo que les sobraba. En cambio, la pobre viuda daba cuanto tenía, que además, le era necesario para sobrevivir. Es un ejemplo de la generosidad de los pobres que a veces, ante la mirada divina, son mucho más ricos que los que tienen de sobra. Al fin y al cabo esa es la verdadera riqueza, la de la generosidad en el dar por amor de Dios. Bien dice el Señor que mejor es dar que recibir. Aparentemente resulta una paradoja, pero de cara a Dios así es. Quien da, movido por la caridad, recibe del Señor el ciento por uno y la vida eterna. Ojalá lo entendamos y lo practiquemos, ojalá seamos tan generosos como la pobre viuda, capaces de darlo todo.

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MARCOS 13, 24 – 32)

Publicado: Sábado, 14 de Noviembre de 2009 13:28 por parroquiaabla en MISA
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La tarea de un cristiano en este mundo y en esta historia nuestra es ir desvelando, desenterrado, manifestando ese Reino de Dios que está presente implícitamente entre nosotros y que Dios nos encomienda que lo hagamos cada vez más explícito, hasta que el venga y lo implante totalmente. ¿Dónde? Cada uno desde su puesto. Nuestras familias, ¿pueden parecerse más a la familia que Dios quiere? Nuestras relaciones humanas y de amistad, ¿pueden afianzarse más en la fraternidad que Dios quiere que vivamos todos los seres humanos? ¿Podemos valorar más y mejor nuestro trabajo como una fuente de realización personal y no simplemente como algo “por lo que tengo que pasar” para conseguir dinero? En la parroquia, ¿podemos crecer en compromiso y corresponsabilidad? Y podríamos seguir haciéndonos preguntas de este tipo.

Esta claro que hay “faena” por hacer. Esa es la llamada de atención principal que hoy nos hace el Evangelio, mantenernos en esa tensión existencial y evangélica por hacer crecer el Reino de Dios cerca de nosotros. Y nada de dedicarse a pensar en el fin del mundo ni en historias raras, que ya vendrá cuando tenga que venir. Nosotros, de momento, a lo nuestro.

I DOMINGO DE ADVIENTO (LUCAS 21, 25-38.34-36)

Publicado: Viernes, 27 de Noviembre de 2009 22:02 por parroquiaabla en MISA
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Se acerca nuestra liberación, dice Jesús en el evangelio. Cristo vino una vez como salvador y creemos que vendrá otra vez para liberar a toda la humanidad. Hasta entonces nos toca responder a las exigencias y retos de la historia. El Señor nos manda vigilar en la oración para recibirle cuando venga. Vigilancia es reflexión y oración, es fuerza. La esperanza cristiana sobresale por encima de todas las tragedias humanas. Los cristianos debemos aprender a interpretar los momentos más difíciles de nuestra historia como pasos que nos llevan a la liberación. Una realidad vendrá hacia nosotros, que nosotros sólo podemos vislumbrar ahora, como viendo por una rendija, mas no la podemos ver cara a cara. Esa realidad, tienen un tiempo que no es éste y por lo tanto hay que esperar que venga y hay que ir hacia ella. ¿Qué espero? ¿Espero alguna sorpresa de alguien en particular? ¿Alguien espera una sorpresa de mí? La Sorpresa de Dios, es Jesús mismo, que viene a nuestra vida… Hemos sido sorprendidos por la propuesta y la apuesta del Padre. ¿Cuál sería la actitud adecuada para esperar la Sorpresa de Jesús? “Orad incesantemente”, nos dice Jesús mismo. Sin un diálogo permanente con Dios en cada instante de nuestra vida es imposible captar las Sorpresas de Dios hoy y las de mañana. El creyente sólo se mantiene disponible a la Sorpresa de Dios si habla con Dios durmiendo, levantándose, en la soledad y en la compañía, en el trabajo y en el descanso, en las alegrías y en las desolaciones, en el encuentro y en la crisis. Sólo en la oración podremos encontrar una respuesta adecuada a la Sorpresa de Jesús, que nos trae la liberación de todo aquello que nos ata o nos oprime.

VIDEO DE ADVIENTO

Publicado: Viernes, 27 de Noviembre de 2009 22:10 por parroquiaabla en PARROQUIA