Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2011.

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO ( MATEO 18, 21-35)

Publicado: Viernes, 09 de Septiembre de 2011 20:37 por parroquiaabla en MISA
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 Perdonar siempre, como Dios nos perdona a nosotros.

     La deuda con el rey que presenta el relato de evangelio de hoy es sencillamente fabulosa para los oyentes. Diez mil talentos es una cifra difícil de traducir a nuestra moneda. Es una cantidad enorme. Por el contrario, lo que se le reclama al compañero es una miseria. La diferencia entre una y otra es abismal. Así las cosas, el siervo perdonado podría tener todas las razones legales del mundo para condenar a su compañero, pero su actuación queda como moralmente inaceptable. Pablo pide en muchas ocasiones a quienes forman parte de la comunidad que tengan entrañas de misericordia; pues bien, este siervo se comportó como quien no las tiene: sin corazón. Lo más significativo del perdón no es la remisión de una pena merecida, sino el hecho de que el amor de quien perdona se ve más claramente como inmerecido. El amor de Dios es algo de bastante más valor que la fabulosa cantidad que cita la parábola y, sin embargo lo tenemos siempre con nosotros. Somos ante él como deudores insolventes perdonados. Él es "padre de las misericordias", el "amor de los amores", reza un canto eucarístico tradicional, la fuente del darse. El Dios de Jesús es amor. Que Dios es fuente de la misericordia quiere decir que nuestro perdón y nuestra solidaridad con los demás son la consecuencia y no la causa de que El nos perdone. Pero, como cualquier otro tipo de realidad que mana de una fuente, requiere que no se estanque en nosotros, sino que corra hacia los demás a través de nuestra actuación. Pedro entiende que Jesús le pide que sean generosos para perdonar hasta siete veces. Sin embargo, Jesús quiere que perdonemos siempre. Si el número 7 significaba ya la perfección, Jesús quiere en este punto la perfección de la perfección. El perdón cura y trasforma al que perdona y al que es perdonado.

VIDEOE VANGELIO XXIV DOMINGO TIEMPO ORDINARIO (A)

Publicado: Viernes, 09 de Septiembre de 2011 20:39 por parroquiaabla en MISA

EL 14 DE SEPTIEMBRE CELEBRAREMOS LA EXALTACIÓN DE LA CRUZ

Publicado: Lunes, 12 de Septiembre de 2011 12:56 por parroquiaabla en HERMANDADES
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La Santa Misa será a las 21:00h que ofreceremos por todos los hermanos y familiares difuntos del Santo Cristo de la Paz. Al finalizar se procedera al besapies del Cristo.

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MATEO 20, 1-16)

Publicado: Jueves, 15 de Septiembre de 2011 19:42 por parroquiaabla en MISA
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En nuestra concepción religiosa hay no poco de mercantilismo, de libro de contabilidad, que lleva cuentas de nuestras buenas obras, del tiempo que hemos trabajado. Por eso piensa uno a veces, que si hubiéramos estado al pie de la Cruz nos hubieran sonado a injustas las palabras de Jesús al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”… un hombre que llega a última hora y sin más méritos que su vida depravada y pecadora.

Nosotros nos pasamos el tiempo mirando el reloj, sobre todo para calcular el tiempo de los demás. El Señor es un patrón que nunca mira el reloj. Los que trabajan con Él no tienen que fichar, porque para el Señor siempre es hora, siempre llegamos a tiempo, aunque lleguemos corriendo y sin aliento como el buen ladrón, porque no nos mira con ojos de legislación laboral, sino con ojos de Padre, que siempre se alegra de que llegue a cualquier hora un hijo.

Y estas son las injusticias de Dios, las que le dicta el amor. ¿Somos capaces de perdonarle a Dios sus injusticias? ¿No nos parece también a nosotros demasiado el salario del que llega a última hora? ¿No preferiríamos que Dios lo castigara como se merecer?

Tenemos que poner al día eso de castigo y premio. Los regalos entre amigos nunca son premio, sino amistad, como los regalos entre esposos son regalos de amor, nunca premios.

Ojalá que algún día desparezca de nuestra vida religiosa todo interés y mercantilismo. Entonces empezaremos a ser hijos de Dios y no asalariados.

VIDEO EVANGELIO DOMINGO XXV

Publicado: Jueves, 15 de Septiembre de 2011 19:45 por parroquiaabla en MISA

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (MATEO 21, 28-32)

Publicado: Miércoles, 21 de Septiembre de 2011 19:18 por parroquiaabla en MISA
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     Prometer es fácil, o comprometerse con alguien. A veces hasta bajo palabra de honor, o incluso bajo juramento. Mientras que se trata sólo de hablar, solemos decir que haríamos tal o cual cosa, o que nunca haremos esto o aquello. Pero cuando llega la hora de actuar, la cosa es muy distinta. Entonces la realidad se impone y se elude el sacrificio, se olvidan las promesas o se niegan los compromisos contraídos.

     El Señor nos enseña en esta parábola que lo que en definitiva vale son las obras y no las palabras, los hechos y no las promesas. Sería interesante oír lo que dijimos en un momento dado cuando llega la hora de actuar. Veríamos, con rubor, cuán lejos estaban las palabras de lo que luego estaríamos dispuestos a hacer.

     Jesús habla aquí a los sumos sacerdotes y a los ancianos de Israel, es decir, a lo más selecto de la sociedad de su tiempo, tanto en el plano religioso como en el civil. Pensemos, pues así es, que sus palabras nos alcanzan también a nosotros, pertenezcamos al nivel social que pertenezcamos. En definitiva también nosotros pensamos que basta con hablar y prometer, o estamos convencidos, como ellos, de que somos mejores que los demás, persuadidos de que no haríamos lo que otros hacen.

     Os aseguro, dice Jesús, que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el Reino de los cielos. Estas palabras debieron herir profundamente a sus oyentes, la élite de Israel. También a nosotros nos escuecen. Pero así es... Por qué esa pobre gente, tan despreciada, se sabe pecadora, y quizá se duela de serlo, aunque siga siéndolo por vicio o por la dificultad que supone dejar esa situación. Y en muchos casos, su dolor y pesar les lleva a cambiar de vida, y como la Magdalena llegan a querer con locura al Señor, que tanto les ha perdonado. Mientras el que se cree justo, o simplemente regular, vive de manera mediocre, sin grandes inquietudes por mejorar, amando con languidez y tibieza al Señor.

VIDEO EVANGELIO DOMINGO XXVI

Publicado: Jueves, 22 de Septiembre de 2011 10:20 por parroquiaabla en MISA